Hay gente que siente pánico con la simple idea de imaginar que tiene que acudir a la clínica dental y únicamente visita al dentista cuando siente mucho dolor y no le queda más remedio.

La odontofobia o miedo al dentista es un trastorno de ansiedad en el que la persona que lo padece experimenta crisis de angustia o ataques de pánico en los casos más extremos y tiende a anticipar consecuencias negativas sin que éstas hayan ocurrido. La mayor parte decide que la mejor manera de evitar esta situación es no ir a la consulta, lo que conlleva serios problemas de salud.

Este miedo puede ser fruto de varios factores: el miedo a las agujas, a sentir dolor, rechazo por malos recuerdos anteriores. Para muchas personas, son motivos de peso suficiente como para no visitar una clínica dental durante años.

Miedo al dentista y anestesia

Se trata de uno de los elementos inherentes a la actividad odontológica que provoca tanto recelo en el público más temeroso. Además, la anestesia y el temor a ella se extiende a otros campos clínicos por lo que genera este producto y la incertidumbre de qué pasará durante la actividad que va a requerir de los atributos de la sedación. El principal motivo para este temor, según la mayoría de los pacientes con este problema, es que un error humano pueda desencadenar algún tipo de daño en la boca.

Además, se ha demostrado en diversos estudios que existe cierto carácter hereditario en este miedo al dentista, con una transmisión genética y una presencia de este en el ADN de algunas personas.

Consejos para superar el miedo al dentista

Algunas de las recomendaciones para tratarlo son las siguientes:

  • Escoge una cita a primera hora: así no darás tiempo a tu mente para pensar en ello y generar más ansiedad previa.
  • Trata de no llegar antes de tiempo: el permanecer demasiado tiempo en la sala de espera contribuye a un mayor estrés por percibir sonidos u olores que no te gusten.
  • Acuerda una señal con el especialista: es importante tener una señal gestual que tu doctor conozca para saber si te sientes incómodo en alguna parte de la actividad que desempeñe.
  • La música relajante ayuda: puedes llevarte unos auriculares para escuchar este tipo de música y así relajarte y distraerte durante la tarea del dentista.
  • Elige una tarea suave para tu primera cita al dentista: cuando cambies de clínica, es recomendable que llames para una actividad “light” como una limpieza para así conocer bien los profesionales y las instalaciones antes de adentrarte en otro tratamiento más profundo que pueda contribuir a generarte esa ansiedad.

Si ir al dentista te genera una ansiedad extrema puedes explorar la posibilidad de sedación

Hoy en día es posible hacer tratamientos totalmente sin dolor. Una crema local en las encías puede hacer que no sientas la inyección de anestesia.

Pero además hay modernos sistemas de anestesia con una "varita mágica dental" que tiene el aspecto de un bolígrafo y administran la anestesia tan lentamente que el paciente no lo nota. Además, existe la sedación por inhalación que puede ser muy útil para relajarse durante el procedimiento dental. Es una opción parecida al "gas de la risa" que se le administra a través de la boca a las mujeres que dan a luz, pero en este caso a través de la nariz.

Finalmente, si la fobia es grave y el paciente lo desea, también existe la sedación intravenosa durante el tratamiento, a través de la mano o el brazo. La anestesia no tiene por qué ponerte a dormir, puedes permanecer despierto y hablar con el dentista, pero te relajarán tan profundamente que probablemente no recuerdes bien qué ocurrió.

Estos son solo algunos de los consejos para tratar de superar al miedo al dentista. Ahora es el momento de aplicarlos para que la visita al doctor dental no lo aprecies como una tortura.

Recuerda que tu primera cita es gratis.

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