Nuestros dedos están casi siempre involucrados en todo lo que hacemos. Y no siempre podemos lavarnos las manos; así, cuando nos comemos las uñas nos estamos llevando a la boca millones de gérmenes. Las consecuencias son nefastas para el organismo: se padecen más resfriados, se sufre de infecciones gastrointestinales o erupciones en la piel.

También la zona bucal y los dientes se ven afectados, ya que los dedos crean un puente perfecto para bacterias y gérmenes.

El mordisqueo repetitivo desgasta el esmalte dental y provoca desperfectos. Quienes tengan la mala costumbre de comerse las uñas, pueden herirse la piel y dañar el lecho de la uña con riesgo de que se infecten las heridas.

Aunque parezca inofensivo, el hábito de comerse las uñas puede generar consecuencias negativas más allá de la estética. Esa manía podría perjudicar la salud bucal y hasta torcer los dientes. Se calcula que un 5% de la población cultiva la mala costumbre de mordisquearse las uñas, un hábito patológico muy extendido sobre todo en la infancia y la edad juvenil.

Peligros de morder y comerse las uñas

  • Puede provocar daños en los dientes: Este hábito tan perjudicial puede llegar a erosionar el esmalte de los dientes incisivos e incluso interferir en la oclusión dental, es decir, la forma en la que los dientes superiores e inferiores se unen al cerrar la boca. Además, la Academia General de Odontología (AGD) concluyó en un estudio que las personas que se muerden las uñas tienen mucho más riesgo de desarrollar bruxismo. Un hábito inconsciente que puede desencadenar en la pérdida de dientes, retraimiento de las encías o dolores de cabeza y faciales.
  • Verrugas causadas por el virus del papiloma: Las verrugas periungueales, aquellas que aparecen alrededor y debajo de las uñas, están causadas por el virus del papiloma humano y son muy comunes en las personas que se muerden las uñas.
  • Mal aliento: La relación de morder las uñas y la halitosis se debe al traspaso de bacterias de la zona subungueal (zona situada debajo de la uña) a la boca. El desarrollo de las bacterias contribuye a la aparición del mal aliento.
  • Daño en las encías: Uno de los problemas más comunes que desencadenan este mal hábito es el daño en las encías. La cantidad de bacterias que pasan de los dedos a la boca es interminable motivo por el cual se puede producir inflamación en las encías, infección que si no es tratada a tiempo puede convertirse en gingivitis. Además, las mismas uñas pueden enterrarse en las encías y provocar heridas.
  • Daños en los empastes y carillas dentales: Si tienes reconstrucciones dentales es posible que resulten afectados por el mordisqueo y la presión ejercida en los dientes con los dedos, esto hace que tus piezas dentales rocen entre sí y es entonces cuando los empastes y las carillas se dañan.
  • Mayor posibilidad de caries: Las manos son una gran incubadora de bacterias, al morderte las uñas el riesgo de que esas bacterias lleguen a tu boca es mayor. Estas bacterias hacen que se vuelva más propenso el desarrollo de placa bacteriana. Además, debido al gran desgaste que se produce en tus dientes es común que las caries se desarrollen con mayor facilidad.

Este mal hábito puede traer efectos muy negativos y dañinos para ti y tu salud dental. Si padeces de esta manía es importante que visites al dentista para que pueda valorarte y prevenir o solucionar los daños que esta práctica ha ocasionado en tu boca. Además de ayudarte con terapias para poder disminuirla.