Por qué es necesaria la periodoncia

Este término se refiere al tratamiento de todos los problemas de las encías y el hueso que sostiene los dientes. Cada diente está enclavado en el hueso, unido fuertemente por una serie de estructuras que garantizan su fortaleza y correcto funcionamiento.

En ocasiones, las estructuras que rodean y soportan al diente (encías y hueso), pueden verse afectadas y si no se tratan a tiempo, podemos llegar a perder nuestra dentadura.

Tratamientos

En los estados iniciales las enfermedades periodontales pueden corregirse. Pero tienden a ser un cuadro crónico. Esto quiere decir que cuando el estado de la enfermedad es avanzado y se ha perdido mucho soporte óseo, lo más que se puede hacer es detener la progresión de la enfermedad para que no vaya a más. El hueso perdido es difícil de recuperar. No obstante, existen técnicas regenerativas que a veces dan muy buen resultado.

El tratamiento básico consiste en la limpieza exhaustiva de las encías por medio de un aparato de ultrasonidos, curtas (instrumentos de barrido) y pulidores, con el fin de eliminar toda la placa bacteriana causante del problema. Esta tarea es la que va a realizar nuestro odontólogo, de modo que, tras la limpieza, la inflamación decrece y la encía vuelve a adherirse al diente formando una barrera para que no pasen las bacterias.

En casos graves, cuando la afectación es muy acusada y se ha prolongado en el tiempo, el paciente ha experimentado una pérdida considerable de hueso. En estos casos, antes de cualquier tratamiento restaurador, es preciso reponer en la medida de lo posible las estructuras perdidas. Para ello se hace uso de diversos biomateriales: membranas, amelogenina, hueso, etc. Todo ello se combina de manera eficaz para restituir la anatomía perdida.

Algunos de los beneficios de la periodoncia son:

  1. Recuperar la salud de las encías.
  2. Eliminar la placa bacteriana.
  3. Realizar limpieza dental profunda para prevenir la futura aparición de periodontitis.
  4. Frenar la pérdida de hueso causada por la periodontitis.
  5. Eliminar el mal aliento.
  6. Recuperar la estética de las encías.

Lo más importante es que el paciente sea consciente de su problema y asuma que, tras el tratamiento inicial, al menos una vez al año debe acudir al dentista a realizarse limpiezas de mantenimiento, durante el resto de su vida de acuerdo al diagnóstico realizado y la asesoría de los especialistas. La higiene oral es fundamental para tratar este tipo de problemas. Sólo de este modo se consigue una terapia eficaz. 

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