Los primeros dientes de leche que empiezan a salir son los incisivos inferiores. Por lo general, se trata de un proceso bastante molesto y doloroso para el niño, quien suele mostrarse incómodo, irritable e inapetente la mayor parte del tiempo. De hecho, en la mayoría de los casos el pequeño se muestra ansioso e intenta llevarse a la boca todo lo que encuentra a su alcance para aliviar el dolor, por eso se recomienda comprarle mordedores que le permitan reducir las molestias sin dañarle las encías.

Durante el proceso de dentición también puede aparecer una fiebre ligera y enrojecimiento en algunas zonas de la piel. Sin embargo, la parte más crítica es cuando los dientes están a punto de brotar, en este momento las encías se inflaman, se enrojecen y duelen aún más, aunque en los últimos días adquieren una leve coloración blanquecina que indica que los dientes están muy próximos a la superficie.

En la mayoría de los casos los dientes terminan de brotar alrededor de los 3 años.

Para saber que hacer cuanto le salgan los primeros dientes a tu bebé, te invitamos a leer nuestro artículo Mi bebé ya tiene dientes: ¿ahora qué debo hacer? acá

De dientes de leche a permanentes

El momento de la caída de cada diente de leche, que son veinte piezas en total, es aproximado, ya que puede haber variaciones debido a la genética u otros motivos. Los dientes inferiores, que probablemente fueron los primeros en aparecer, también suelen ser los primeros en caer.

Los incisivos inferiores nacen en la parte interna de la encía, por detrás de los dientes de leche empujándolos hacia afuera. En la boca de los niños se pueden apreciar los piquitos de los nuevos incisivos por detrás de los incisivos de leche, que aún no han caído.

Los superiores nacen por delante de la encía empujando los dientes de leche hacia adentro antes de su caída. Los incisivos centrales superiores salen alrededor de los 6 o 7 años.

Con respecto a las muelas, hay que decir que el primer molar definitivo va a salir por detrás de las últimas muelas de leche. Estas muelas no sustituyen a ninguna otra, sino que ocupan el espacio libre que hay detrás de los segundos molares, que aún no han caído, y conviven con ellas durante algunos años. Aparecen primero las de abajo y luego las de arriba.

Cuando empieza a moverse un diente, la recomendación es no forzarlo para que caiga debido a que puede pasar bastante tiempo desde que empieza a moverse hasta que se cae y los movimientos pueden dañar el diente definitivo o la encía. Es importante evitar tocarlo con la lengua o con los otros dientes para provocar su desprendimiento.

Sin embargo, cuando está muy suelto y se mueve tanto que molesta al niño para hablar o comer, podemos permitir que se lo quite él mismo. Si al movérselo, no le duele, es que está bien suelto.

Dientes de leche en adultos

La mayoría de las veces, el diente de leche no se cae porque, debajo de él, a nivel de la raíz, no se está formando el diente definitivo o permanente. En estas ocasiones, al no existir diente definitivo para sustituir al diente de leche y al seguir conservando la raíz del diente de leche, que normalmente es reabsorbida por el empuje del diente definitivo, este permanece en la boca. A esto se le llama agnesia dental.

La agenesia dentaria no está relacionada con ninguna enfermedad sino con un defecto congénito. De hecho, muchas personas que la padecen hacen vida normal sin apenas llegar a notarlo, ya que algunas piezas dentales no son indispensables, como las muelas del juicio.

Aunque la agenesia con frecuencia se presente de manera muy discreta y no afecte a más de 1 o 2 dientes, es importante atenderla. Aunque no siempre afecta la estética del paciente, sí que puede causar cierto grado de maloclusión. Especialmente en el caso de los niños, porque los dientes juegan un papel muy importante en el desarrollo maxilar.

Te recomendamos siempre visitar a tu dentista de confianza, ya que es el único capaz de diagnosticar el tratamiento idóneo al examinar tu estado de salud bucal general.

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