La caries es una infección de los dientes causada por algunos microorganismos presentes en la boca como el Streptococcus mutans, aunque otros tipos de bacterias también pueden causarla.

Cuando se toman alimentos azucarados, una parte de estos queda sobre la superficie dental, es entonces cuando las bacterias los metabolizan produciendo ácidos que destruyen el esmalte dental. Para compensar esta destrucción del esmalte, la saliva y el flúor remineralizan el diente. Si ocurre un desequilibrio entre la desmineralización y la remineralización, a favor de la primera, se produce una erosión dental y, como consecuencia, la caries.

¿Cómo prevenirlas?

  • Desde el nacimiento hasta los 12 meses. Mantenga limpia la boca de su bebé pasándole suavemente un paño limpio para bebés por las encías. Una vez que observe los primeros dientes, cepille suavemente con agua y un cepillo de dientes suave para bebés. Consulte con el médico o el dentista de su hijo acerca del uso de flúor. Use una pequeña cantidad de pasta dental con fluoruro del tamaño de un grano de arroz.
  • 12 a 36 meses. Cepille los dientes de su hijo 2 veces al día. Si el médico o el dentista de su hijo recomienda el uso de una pasta dental con flúor, use solo un poquito en el caso de los niños menores de 2 años (del tamaño de un grano de arroz). Los mejores momentos para cepillarle los dientes son después del desayuno y antes de acostarse. El flúor de la pasta dental está diseñado para ser enjuagado y no para ser consumido, vigile a su niño mientras se cepilla.  Cuando tenga la edad suficiente, dígale que escupa el residuo de la pasta dental después de cepillarse.
  • 3 a 6 años. Cepille los dientes de su niño dos veces al día. Use una pequeña cantidad de pasta dental con fluoruro del tamaño de una arveja.

La prevención de las caries implica la actuación a varios niveles:

  • Disminuir el consumo de alimentos azucarados: el riesgo aumenta si se toman con frecuencia, entre las comidas o en formas que hacen que permanezcan en la boca durante más tiempo, como son bebidas azucaradas o alimentos pegajososo de textura blanda.
  • Del mismo modo, se debe evitar que el niño se quede dormido succionando el biberón de leche ya que los azúcares quedan adheridos durante horas pudiendo corroer el esmalte dental.
  • Bacterias de la boca, principalmente S. mutans: hay estudios que indican que los niños se colonizan por S. mutans a través de sus madres, entre otros focos. La presencia de esta bacteria en la boca de la madre implica su adquisición precoz en la infancia, de ahí la importancia de que las madres cuiden y revisen sus dientes desde el embarazo. También es recomendable evitar acciones que faciliten la transmisión, como chupar el chupete del niño, su cuchara, soplar su comida para enfriarla…
  • Caries ya iniciadas: la actuación precoz sobre estas es imprescindible, ya que contribuyen a la persistencia y extensión del proceso, implicando mayor riesgo para los otros dientes.
  • Anatomía irregular de la superficie dental: la presencia de depresiones o fisuras en los molares proporciona mayor predisposición a las caries. Conforme vayan creciendo los dientes permanentes, se puede aplicar una fina capa de resina (conocida como sellador dental) sobre los molares. Esta capa protectora impide que las bacterias se introduzcan en las grietas de difícil acceso de las muelas con el cepillado.

Le recomendamos a los padres consultar con su odontólogo familiar el tratamiento acorde para su hijo y programar su primera cita de control.

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